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DAMIEN HIRST: EL ARTISTA DE LA MUERTE

Damien Hirst, nacido en 1965, es un empresario, coleccionista y artista británico perteneciente al grupo The Young British Artist de Reino Unido. Su trabajo ha sido reconocido a nivel mundial y es considerado uno de los más transgresores y polémicos del momento, debido, sobre todo, al tratamiento y el uso indiscriminado que hace de la muerte y de los cadáveres de animales.

Durante la década de los noventa su obra estuvo muy vinculada al coleccionista Charles Saatchi, quien se ofreció a financiar cualquier idea que tuviese con la intención de especular. Hoy días es considerado el artista vivo más rico del Reino Unido al nivel de otros como Andy Warhol; y como algo sin precedentes, vendió una exposición completa en una subasta de Sotheby´s, superando todas las previsiones.

Damien Hirst

UNA IDEA QUE LE RONDABA LA CABEZA

D. Hirst comenzó a mostrar interés por la muerte a los dieciséis años, cuando acudía a los departamentos de anatomía de la Facultad de Medicina de Leeds para dibujar al natural los cadáveres. Desde entonces ha sido un tema recurrente, como una forma de asustar a la gente o darles un mordisco de realidad, recordándoles su propia mortalidad.

Así llegó Natural History, una de sus series más conocidas y provocadoras. Se trataba de una colección de cadáveres de animales metidos en depósitos de acero y cristal donde se preservaban en formol. En definitiva, creo un zoológico de animales muertos (ovejas, vacas, caballos, tiburones, etc.) que ponía en énfasis la fragilidad de la existencia.

LAS IMPOSIBILIDADES FÍSICAS DE LA MUERTE EN LA MENTE DE ALGUIEN VIVO

Con este título se presentó a una de las piezas de su serie Natural History, un gran tiburón tigre suspendido en un enorme tanque de cristal y fomaldehído. El animal fue capturado por un pescador en Australia, acontecimiento que aprovechó el artista y su “mecenas” C. Saatchi para adquirirlo por 6.000 libras.

Actualmente, el famoso tiburón no pasa por sus mejores momentos, pues su conservación no es eterna y comienza a deteriorarse consecuencia de la descomposición. Como resultado, no solo se ve afectada la integridad física de la obra, sino que además del interior del tanque emanan gases contaminantes para los visitantes y vigilantes de la galería donde se encuentra.

Quizás por azar del destino o premeditación del propio D. Hirst…. parece una nueva forma de recordarnos que la muerte anda cerca…

Damien Hirst

The Immortal (1997-2005)

Otro ejemplo de una obra del artista británico se tituló A Thousand Years. De nuevo se trataba de un tanque de cristal cerrado herméticamente donde situó “algo muerto”. En este caso, la cabeza de una vaca y una lámpara atrapamoscas suspendida sobre ella; al lado, conectó otro tanque con una caja llena de larvas de mosca. Según iban naciendo, los insectos se sentía atraídos por el olor de la carne, la sangre y la muerte, e iban entrando en el primer tanque hacia la preciada cabeza, pero caían muertas a consecuencia de la lámpara, cuya luz las atraía igualmente hacia un destino menos apetitoso. El espectador podía contemplar esta macabra y escatológica escena tras el cristal.

Damien Hirst

A Thousand Years (1990)

CUANDO LA MUERTE TAMBIÉN VENDE

El tiburón en la vitrina fue vendido en 2004 por diez millones de dólares. En 2007 se vendió por cincuenta millones de libras esterlinas su obra Fort he Love God, una calavera de platino con diamantes incrustados y dientes auténticos provenientes de un cráneo del s. XVII. Un año después, Sotheby´s subastó en Londres 244 obras del artista que lograron recaudar cerca 200 millones de dólares.

En definitiva, una venta tras otra que han convertido a Damien Hirst en uno de los artistas vivos más ricos del momento. Uno no puede evitar plantearse muchas cuestiones a cerca de los límites del arte y de los compradores que hay detrás, que están dispuestos a pagar millones por animales muertos que acaban deteriorándose frente a sus ojos. El propio Hirst contestaba así a la pregunta de por qué era tan rico: “¿Por qué soy tan rico? No lo sé […] Porque la gente ha comprado mi trabajo por mucho dinero. Creo que usted se refiere, no a porqué soy tan rico, sino a si debería ser tan rico”.

Un artículo de Jose Cabrera