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CAJAS DE CERILLAS O CERILLEROS pequeños objetos de distinción

Pequeños objetos de distinción

El invento de la cerilla de rascar supuso un gran beneficio para la sociedad y alivió una pequeña parte de las molestias generales de la vida cotidiana. Debido a la natural volátil de las primeras cerillas o “luciferes”, como se les llamaba habitualmente, se hizo necesario un recipiente esencial para guardarlas, por razones principalmente de seguridad. 

Las cajas de cerillas, aparecieron por primera vez en la década de 1830 y estaban diseñadas para contener pequeñas cerillas conocidas también como vestas. 

Al principio se hicieron ejemplares para el hogar y adoptaban formas de cilindros y figuras de animales principalmente. A partir de 1830 ya formaban parte del ajuar para caballeros y se hicieron de multitud de formas, muchas de ellas de fantasía. Desde 1870 y hasta finales de siglo era más que habitual encontrarlas en los bolsillos de los chalecos. 

Muchas veces tienen estrías para el encendido en la base y un pequeño agujero superior destinado a sostener una cerilla encendida para derretir el lacre. El diseño más habitual era el cuadrangular y las decoraciones eran casi infinitas, esmaltadas con formas florales y animales hasta complicadas escenas de caza, deportes o eróticas. Así mismo, era habitual dejar un espacio para grabar las iniciales del propietario en un escudo. 

A finales de siglo con la llegada del encendedor y el librillo de cerillas caerían en desuso y llegando a la II Guerra mundial este objeto desaparece por completo.