Documentación de marfil

La palabra “marfil” con toda probabilidad proviene o del árabe cazmal-fil, que significa hueso de elefante o del sánscrito iba (elefante). Comúnmente utilizamos la palabra “marfil” para referirnos a los colmillos de elefante, pero la estructura química de los dientes y los colmillos de todos los mamíferos es la misma, independientemente de la especie, si bien unos son más apreciados que otros.

Aquellas piezas elaboradas con marfil de animal que se encuentren en el apéndice I del Reglamento (CE) 338/1997 (especies en peligro de extinción que son o pueden ser afectadas por el comercio) su comercio deberá estar sujeto a una reglamentación particularmente estricta a fin de no poner en peligro aún mayor su supervivencia y se autorizará solamente bajo circunstancias excepcionales.

El comercio con especímenes de especies incluidas en este apéndice plantea una serie de condicionantes muy especiales

Hay una serie de excepciones que permiten su comercialización: Piezas de marfil tallado “antiguas” anteriores a 1947 o piezas que entraron en país “preconvención”. Aquel marfil adquirido legalmente antes de que fuese puesto bajo la protección de CITES (habría que probar que entraron de manera legal en el país). 

En España la convención CITES entró en vigor en el año 1986. Salvo excepciones muy concretas todo marfil introducido en la UE posterior a esa fecha, únicamente podrá tener CITES en concepto de trofeo de caza y no podrá ser comercializado dentro ni fuera de la UE.

En el caso de que se trate de antigüedades estarían exceptuadas de la prohibición indicada en los párrafos anteriores los especímenes elaborados adquiridos con al menos cincuenta años de anterioridad a la entrada en vigor del Reglamento, es decir antes del 1 de junio de 1947. Se debe probar que la pieza es anterior a la citada fecha y debe de ser comprobado y aceptado por la Autoridad CITES. Si bien se plantean como aceptables otros documentos que atestigüen dicha antigüedad, se estableció un sistema de los denominados actualmente como “Documentación de Peritación» expedidos por la Federación Española de Anticuarios que acreditan que la pieza en cuestión es anterior a 1947.

En resumen, tanto para un caso como para otro necesitaremos una documentación que corrobore o su introducción legal o su antigüedad (sólo en el caso de piezas talladas) y siempre con la revisión y beneplácito de la Autoridad CITES.

Desde GALANTIQUA intentamos que todas las piezas que llegan a nuestras manos estén lo más documentadas posible y que cumplan con las leyes establecidas en España para su comercialización (en caso contrario se plantearían informes de tasación únicamente para “herencia”). 

Como conocemos el mercado y estamos habituados a los trámites que hay que llevar a cabo, ofrecemos un servicio de asesoramiento para la legalización de piezas de marfil (en el caso de que sea posible) con el fin de conseguir presentar de manera correcta la documentación para poder tramitar la documentación que permita su comercialización de manera legal.

Nuestra sede se encuentra en Santiago de Compostela (Galicia) pero planteamos si es necesario desplazamiento a toda la Península. Es importante recalcar que, en el caso de piezas de marfil, aunque se haga una primera consulta telefónica y se puedan ver documentos gráficos de las piezas previamente es IMPRESCINDIBLE ver (y tocar) las piezas de manera presencial. Hay que tener en cuenta que dichas piezas pueden ser de otros materiales (hueso, marfilina…) y que la fecha del material o su estilo artístico puede dar muchas pistas sobre su procedencia y su posibilidad o no de su futura comercialización o donación (en el caso de que no sea posible el comercio legal de las mismas).

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