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EL ARMARIO ANTIGUO Y SU UTILIDAD ACTUAL

Los armarios son una de las piezas más útiles desde su nacimiento en Francia. Encontramos versiones más elaboradas, pero lo habitual es que prime su función práctica. Fueron piezas muy populares durante los siglos XVIII y XIX, sobre todo en Inglaterra como “roperos” para colgar ropa a los que se le añaden posteriormente puertas cubriendo su frontal y poniendo incluso un espejo en el que mirarse con el “atuendo” puesto. Forman parte normalmente del dormitorio y, al igual que otros muebles, siguen los múltiples estilos del siglo XIX y XX.

ESTILOS DEL S. XX

Es muy habitual encontrar en las casas actuales armarios del s. XX en los más variados estilos; los más habituales son los de estilo Alfonsino e Isabelino, así como los Victorianos, además de los habituales “revivals” a estilos franceses con piezas en estilo Imperio, estilos Luis (XV-XVI-XVII) o los muebles estilo provenzal.

ARMARIO PROVENZAL LUIS XV EN MADERA DE CEREZO Y ROBLE, FRANCIA, S. XVIII. (imagen ABALARTE)

Las formas son de lo más variadas, con dos puertas o tres (incluso sólo con una frontal ocupada con un gran espejo) con cajones abajo pequeños o de gran tamaño, con una amplia decoración o aquellos donde prima la veta de la madera a la vista. 

Algunos modelos se presentan como piezas abruptas y de gran tamaño (más de dos metros), mientras que aquellos que pertenecen a dormitorios de casas menos señoriales, sobre todo femeninos, se caracterizan por un tamaño pequeño (1,70-1,80 m) lo que los convierte en piezas menos funcionales para los deseos actuales. 


ARMARIO AUSTRIACO ESTILO IMPERIO, SIGLO XVIII (imagen Pamono.es)

LA DECADENCIA DEL ARMARIO COMO MUEBLE PARA GUARDAR ROPA

Evidentemente, los armarios son una pieza que se sigue utilizando de manera habitual, si bien el hecho de que las casas añadan ahora armarios empotrados hace que la demanda de este tipo de muebles haya caído de manera considerable. En una sociedad de consumo de ropa como la actual no sirven esas pequeñas piezas tan “coquetas” donde prima el decorativismo más que el espacio funcional. 

Muchos de ellos se convierten ahora en VITRINAS cambiando el frontal por un cristal que permite ver el interior planteando así una nueva utilidad con piezas de calidad y decoración para otras estancia y otros usos que nada tienen que ver con el primigenio. Se sitúan en los salones o zonas de paso como una gran pieza decorativa en la que albergar más piezas decorativas o bien vajillas y cristalerías. 

HABLEMOS DE PRECIOS…

Hay tantos precios como tamaños, maderas y estilos. Sin embargo, no tenemos más que ver las subastas para darnos cuenta que los precios de este tipo de piezas (salvo casos de piezas excepcionales) son muy bajos con ejemplos interesantes desde 300-400€ de salida. Incluso, revisando algunas de ellas, ni siquiera encontramos esta tipología en catálogo, centrando la posible compra-venta únicamente en mercado particular y anticuario donde, debido a la existencia de gran cantidad de piezas del s. XIX y XX y a la poca demanda existente, los precios han caído en picado con respecto a los últimos años.